Hay que dejarlo todo en el campo, pero… no te dejes la piel

Pruebas de esfuerzo para comprobar que los sistemas cardiovascular y respiratorio están en óptimas condiciones, analíticas donde observar que los parámetros bioquímicos están en valores adecuados, medidores de frecuencia cardíaca para establecer ritmos aeróbicos-anaeróbicos-lácticos…
cuidamos la alimentación, la hidratación y el descanso; toma de ayudas ergogénicas para mejorar nuestra capacidad de trabajo en el ámbito deportivo…

pero… ¿ y la piel?.

La piel, como órgano (cabe recordar que es el más grande que tenemos) realiza múltiples funciones : barrera, protectora, receptora… (algunas de ellas vitales) pero es el gran olvidado en muchos casos por las personas que realizan deporte.

La práctica deportiva conlleva problemas en la piel, bien por traumatismos continuados sobre la misma ( irritaciones, ampollas por roce, callosidades…) o por la exposición a múltiples agresiones ambientales: viento, frio, humedad y calor.

Las horas de insolación sobre la piel suelen ser más elevadas  en las personas que realizan deporte que las que no lo hacen, ya que el deportista pasa mucho tiempo al aire libre entrenando o compitiendo, por ello esa piel suda mucho y se reseca con el calor.

El cloro de las piscinas y la sal del mar también tienen efectos negativos sobre la salud de la piel, además de las múltiples duchas que acompañan a estos entrenamientos y/o competiciones.

El deportista necesita que sus músculos trabajen bien, que sus articulaciones estén en buen estado, que su corazón y pulmones sean eficientes para el buen desarrollo de la actividad física…..pero también necesita una piel que esté en condiciones.

Tenemos que tener en cuenta que su correcto cuidado nos proporciona beneficios a diario y nos puede prevenir de problemas en el futuro.

LHP son las siglas de Limpieza, Hidratación y Protección; con estos tres cuidados básicos ya tenemos mucho camino recorrido para el cuidado de la piel.

Pero ¿cuál es el estado de tu piel? ¿A qué agresiones la expones?
Aquí es donde entra la individualización, el asesoramiento personalizado, el no necesito lo mismo que otro porque mi piel no es como la del otro…..

Hay que dejarse la piel en el campo, expresión que se oye a diario en múltiples deportes, yo la cambiaría por:

«Hay que dejarlo todo en el campo, pero no te dejes la piel»

Y… ¿qué pasa con el pelo?
En el siguiente post te hablamos sobre los cuidados del cabello y el cuero cabelludo en el deportista